domingo, 2 de diciembre de 2012

Río Arzobispo
Los Ríos que solían atravesar Bogotá hoy se han convertido en vertederos de basuras y vivienda para personas de la calle. El Rio Arzobispo uno de los más grandes nace en los cerros orientales, pasa por la localidad Santa Fe y Teusaquillo, hasta la calle 46 con carrera 24 hasta donde –aun- se le conoce con ese nombre, a la altura del Barrio Belalcàzar en la avenida NQS empieza a ser conocido como canal Salitre.
En el siglo XIX aun seguía siendo un recurso hídrico importante, y además era un lugar de recreación para las localidades que lo colindaban, pero debido a los problemas de alcantarillado y limpieza todos los desechos iban a parar allí y eran arrastrados hasta desembocar en el Río Bogotá. Entre los intentos por recuperar las cabeceras de algunos de los ríos el presidente Enrique Olaya Herrera creo el parque Nacional Olaya Herrera en 1934 por donde atraviesa el Rio Arzobispo, pero este intento junto con muchos otros fue fallido porque con el crecimiento recreacional y el posicionamiento de tiendas  a su alrededor este siguió contaminándose por los desechos.
Hoy en día estos ríos son más conocidos como caños, ya la gente no los frecuenta y en realidad prefieren ignorarlos, porque se han convertido en lugares sucios y peligrosos.

 Mi Experiencia
Después de hacer un recorrido por el canal salitre me llamo mucho la atención como podían crecer plantas en un ambiente tan hostil, no solo alrededor donde crecen arboles como acacias, saúcos y cauchos sino que también en las estructuras pesadas de concreto, estas plantas luchan por salir entre las grietas y los rincones, y no son solo plantas de maleza también hay plantas de uchuva y plantas aromáticas.

A raíz de esto y tras leer el libro “Los “no lugares”- Espacios del Anonimato” de Marc Augè, y no poder encontrar una definición del significado o posición dentro en la ciudad, ya que no lograba verlos como lugares de tránsito y mucho menos como lugares donde sea posible reconocerse, pertenecer o sentirse identificado, por lo que podría decirse que si se borran las señales de identidad también se borran las señales de territorio, así si una comunidad toma decisiones colectivas se piensa en identidad y es por esto que el caño como lugar solo se configura desde afuera, es el resultado de unas ideas de los que habitan a su alrededor siguiendo unas acciones y viviendo una historia estancada en aguas residuales. 
Bajo esta idea podría decirse que  los caños dejan de ser territorio al dejar de hacer parte de una colectividad que lo configure y le dé una identidad, esto  me llevo a pensar en los caños en una frontera no solo como una franja divisoria sino también como un límite mental por lo que decidí hacer un trabajo en los caños y sobre los caños con el nombre “Limítrofe”.


“Limítrofe”
Limitrofe” consto en un principio de una serie de fotografías de caños, ha estas fotografías en general les quitaba la basura les limpiaba las paredes y dejaba el agua cristalina, en una segunda serie además de limpiar las fotografías lo que intento es que estos lugares parezcan más “amigables” para que se rompa de alguna manera esa frontera mental y se pueda acceder a ellos más fácilmente, para esto hago las tomas como si fueran paisajes idealizados imponentes, casi que arquetípicos y con puntos de fuga muy marcados que invitan al espectador a transitarlos (se pueden ver las fotografías en el archivo del blog).

Como punto siguiente decidí pasar de la intervención de las fotografías a la intervención directa del caño, específicamente un fragmento de la Av. NQS con calle 62 cerca a la estación de transmilenio Coliseo. Inicie recorriéndolo y conociéndolo y pensé que la mejor manera de identificarse con un lugar  es viendo aspectos cotidianos en él,  y recordé  esa primera observación de las plantas que estaban ahí y luchaban por sobrevivir y de las que nadie se percataba, en ese momento pensé y empecé a hacer un jardín vertical que consto de un panel de fieltro de 3 metros de largo por 2,5 metros de ancho y tuvo 9 hileras divididas en 11 bolsillos (como una zapatera), sembré 99 plantas aromáticas, otras de flor y con fruto.

99 Plantas porque creo que esta intervención es solo un primer paso y al no cerrar el numero siento que hay un después, una continuación un siguiente paso.

Luego de que las plantas germinaron y crecieron lo suficiente las dispuse una en cada bolsillo y puse el panel en una de las fachadas del caño el día 16 de Noviembre/2012.

Aunque pensé que se lo llevarían, lo cogerían de cobija o lo quitarían al igual que quitan las plantas que crecen entre las grietas para que no levanten el concreto, no lo hicieron y aun hoy 2 de diciembre de 2012 sigue el panel, algunas de las plantas han muerto pero otras siguen vivas y creciendo, espero que por mucho tiempo mas.

Puede parecer un poco ambicioso esta es una muestra de como serian nuestros caños si les devolviéramos un poco de la vida que tuvieron antes, las plantas no solo serian decorativas, también ayudarían como purificadores y ambientadores del lugar. que pasaría si lo intentáramos?


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