Río Arzobispo
Los Ríos que solían atravesar Bogotá
hoy se han convertido en vertederos de basuras y vivienda para
personas de la calle. El Rio Arzobispo uno de los más grandes nace en los
cerros orientales, pasa por la localidad Santa Fe y Teusaquillo, hasta la calle
46 con carrera 24 hasta donde –aun- se le conoce con ese nombre, a la altura
del Barrio Belalcàzar en la avenida NQS
empieza a ser conocido como canal Salitre.
En el siglo XIX aun
seguía siendo un recurso hídrico importante, y además era un lugar de
recreación para las localidades que lo colindaban, pero debido a los problemas
de alcantarillado y limpieza todos los desechos iban a parar allí y eran
arrastrados hasta desembocar en el Río Bogotá. Entre los intentos por
recuperar las cabeceras de algunos de los ríos el presidente Enrique Olaya
Herrera creo el parque Nacional Olaya Herrera en 1934 por donde atraviesa el
Rio Arzobispo, pero este intento junto con muchos otros fue fallido porque con
el crecimiento recreacional y el posicionamiento de tiendas a su
alrededor este siguió contaminándose por los desechos.
Hoy en día estos ríos son
más conocidos como caños, ya la gente no los frecuenta y en realidad
prefieren ignorarlos, porque se han convertido en lugares sucios y peligrosos.
Mi Experiencia
Después de hacer un
recorrido por el canal salitre me llamo mucho la atención como podían crecer
plantas en un ambiente tan hostil, no solo alrededor donde crecen arboles como
acacias, saúcos y cauchos sino que también en las estructuras pesadas
de concreto, estas plantas luchan por salir entre las grietas y los rincones, y
no son solo plantas de maleza también hay plantas de uchuva y plantas
aromáticas.
A raíz de esto y tras
leer el libro “Los “no lugares”- Espacios del Anonimato” de Marc Augè, y no poder encontrar
una definición del significado o posición dentro en la ciudad, ya que no
lograba verlos como lugares de tránsito y mucho menos como lugares donde sea
posible reconocerse, pertenecer o sentirse identificado, por lo que podría
decirse que si se borran las señales de identidad también se borran las señales
de territorio, así si una comunidad toma decisiones colectivas se
piensa en identidad y es por esto que el caño como lugar solo se configura
desde afuera, es el resultado de unas ideas de los que habitan a su alrededor
siguiendo unas acciones y viviendo una historia estancada en aguas
residuales.
Bajo esta idea
podría decirse que los caños dejan de ser territorio al dejar de
hacer parte de una colectividad que lo configure y le dé una identidad,
esto me llevo a pensar en los caños en una frontera no solo como una
franja divisoria sino también como un límite mental por lo que decidí hacer un
trabajo en los caños y sobre los caños con el nombre “Limítrofe”.
“Limítrofe”
“Limitrofe” consto en un principio
de una serie de fotografías de caños, ha estas fotografías en general les
quitaba la basura les limpiaba las paredes y dejaba el agua cristalina, en una
segunda serie además de limpiar las fotografías lo que intento es que estos lugares
parezcan más “amigables” para que se rompa de alguna manera esa frontera mental
y se pueda acceder a ellos más fácilmente, para esto hago las tomas como si
fueran paisajes idealizados imponentes, casi que arquetípicos y con puntos de
fuga muy marcados que invitan al espectador a transitarlos (se pueden ver las
fotografías en el archivo del blog).
Como punto
siguiente decidí pasar de la intervención de las fotografías a la intervención
directa del caño, específicamente un fragmento de la Av. NQS con calle 62 cerca
a la estación de transmilenio Coliseo. Inicie
recorriéndolo y conociéndolo y pensé que la mejor manera de identificarse con
un lugar es viendo aspectos cotidianos en él, y
recordé esa primera observación de las plantas que estaban ahí y
luchaban por sobrevivir y de las que nadie se percataba, en ese momento pensé
y empecé a hacer un jardín vertical que consto de un panel de fieltro
de 3 metros de largo por 2,5 metros de ancho y tuvo 9 hileras divididas en 11
bolsillos (como una zapatera), sembré 99 plantas aromáticas, otras de flor
y con fruto.
99 Plantas porque creo que
esta intervención es solo un primer paso y al no cerrar el numero siento que
hay un después, una continuación un siguiente paso.
Luego de que las plantas
germinaron y crecieron lo suficiente las dispuse una en cada bolsillo y puse el
panel en una de las fachadas del caño el día 16 de Noviembre/2012.
Aunque pensé que
se lo llevarían, lo cogerían de cobija o lo quitarían
al igual que quitan las plantas que crecen entre las grietas para que no
levanten el concreto, no lo hicieron y aun hoy 2 de diciembre de 2012 sigue el
panel, algunas de las plantas han muerto pero otras siguen vivas y creciendo,
espero que por mucho tiempo mas.
Puede parecer un poco ambicioso esta
es una muestra de como serian nuestros caños si les devolviéramos un poco de la vida que
tuvieron antes, las plantas no solo serian
decorativas, también ayudarían como purificadores y
ambientadores del lugar. que pasaría si lo intentáramos?







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